Llegados a este punto de la temporada, el CD Tenerife no solo es el equipo con más victorias del torneo, el mejor visitante, el conjunto que menos goles encaja y al que le han expulsado menos futbolistas –la del viernes fue la primera roja de la temporada– sino que, además, el representativo está siendo el club que ha dispuesto de más penaltis a favor. El que chutó Enric Gallego y ubicó provisionalmente a los blanquiazules por delante en el marcador frente al Avilés Industrial (2-1) fue el décimo de la temporada. Todos excepto dos acabaron en las redes del contrario.
Al revés de lo que ocurría el año pasado, cuando el plantel de Álvaro Cervera acabó desquiciado por los arbitrajes –en buena medida por muchos penaltis claros no pitados–, en esta ocasión son muy frecuentes las visitas de los artilleros del equipo hasta los fatídicos 11 metros. En liga han sido nueve las ocasiones en las que el equipo ha podido disponer de una pena máxima, mientras que en la Copa del Rey Nacho Gil anotó también de esta guisa uno de los goles en la victoria ante el Alcalá en la primera eliminatoria del torneo.
De los nueve penaltis ligueros que ha lanzado, el Tenerife anotó y canjeó por puntos en un total de siete ocasiones, la más reciente la del viernes, cuando el acierto de Enric podía haber valido un triunfo casi definitivo y acabó sirviendo para un empate. El resultado supo a poco en el momento de acabar el partido, pero cobra valor con el pinchazo que ayer sufrió el Celta Fortuna en su propio campo.
El pichichi Gallego ha sido el que más veces se ha ocupado de la alta responsabilidad de tirar. Lo hizo en tres oportunidades, con un total de dos goles y un fallo. La otra vez que se desperdició un penalti lo hizo Nacho Gil, aunque su equivocación resultó inocua para los intereses blanquiazules en el contexto del festín que se dio el Tenerife ante su más inmediato perseguidor en la primera vuelta (4-0 frente al Celta Fortuna).
Disponer de tantos penaltis en el transcurso de una temporada muy afortunada en términos generales no es fruto del azar, ni un capricho de los arbitros; es la consecuencia directa del dominio casi total de los partidos a cargo del Tenerife y del alto volumen de ocasiones que genera el equipo de Cervera. Aunque los dígitos revelan un cierto bajón en las prestaciones, el grupo blanquiazul sigue siendo de los que más produce en todo el campeonato.
Junto a Enric y Gil, también han probado fortuna desde el punto fatídico un infalible Gastón, que se estrenó con un penalti anotado en su estreno con la blanquiazul y marcó también en el crucial disparo contra el Arenteiro, que valió para sumar tres puntos decisivos casi en la última secuencia de aquel partido. Maikel ha sido el otro tirador del Tenerife y también anotó las dos veces de que dispuso un penalti.
Explica Cervera que no hay un tirador específico al que el entrenador encomiende los disparos, sino que lanza el futbolista que «mejores sensaciones» tenga en el momento definitivo. Según cuenta el míster, ha sido su propia experiencia la que le ha llevado a dejar en manos de los jugadores el reparto de los penaltis, que en este curso están siendo muchos.
Después del Tenerife, es Unionistas el equipo con más penas máximas a su favor, con un total de ocho. A gran distancia les siguen Lugo y Pontevedra, con cinco cada uno. Mientras, hay en el grupo un equipo que no ha tirado ni uno solo. Es el Osasuna B.