Pocos jugadores jóvenes han sido capaces de derribar la puerta nada más llegar a la plantilla del Real Madrid. Bellingham, 19 años, deslumbró desde el primer día, pero otros como el propio Vinícius, con 18, tuvo que ganarse el sitio hasta ser un fijo en el ataque tras la salida de Cristiano Ronaldo.
Mastantuono está comprobando las dificultades de llegar a un equipo como el Madrid en el que los delanteros están consolidados. Endrick le puede explicar lo difícil que es jugar con ‘vacas sagradas’ como Mbappé o el propio Vinícius. No es el único como puede atestiguar esa dificultad, también Rodrygo tiene problemas pese a su exquisitez futbolística.
Su partido ante el Getafe está siendo centro de los comentarios de la crítica. Vio la tarjeta roja después de un recital de fútbol errático con un marcador en contra. “Qué vergüenza, que puta vergüenza”, escribió en el acta el colegiado gallego Muñiz Ruiz, por las quejas del argentino ante las pérdidas de tiempo constantes y descaradas del Getafe.
Xabi y Arbeloa
Mastantuono tuvo visibilidad con Xabi Alonso, que le hizo hueco en el equipo sin que deslumbrara salvo pequeños detalles que esconden un potencial por desarrollar. Arbeloa no le ha dado esa continuidad. Ha ido de más a menos para jugar 40’ minutos en los últimos seis partidos (540’ posibles). Pero todo puede responder a una finalidad.
El argentino es un jugador con carácter, pero su juventud le traiciona por muy buena cabeza que tenga. Le falta experiencia en un fútbol que se aleja del que venía. La ansiedad de hacerlo bien le supera y le lleva a la precipitación. En el club confían ciegamente en su potencial, pero reconocen que necesita crecer para competir con los compañeros que tiene.
La experiencia de Endrick
La experiencia vivida con Endrick empieza a calar en los despachos de Valdebebas. El brasileño está creciendo a marchas forzadas en el Lyon después de año y medio de ostracismo. Se frenó su proyección, pero está recuperando ese sello que llevó al club madridista a ficharlo.
Mastantuono, 18 años, podría seguir los pasos del brasileño y ser cedido a un equipo con opciones de competir en Europa. Las oportunidades le llegarán con cuenta gotas en el Madrid. Incluso haciéndolo disfrutaría de continuidad desplazando a dos fijos como son Vinícius y Mbappé. Frenar su progresión sería perjudicial para un jugador prometedor que se arriesga a estancarse si sigue en el equipo.