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Ni en los despachos, ni sobre el césped: el Oviedo sale goleado de Vallecas y sin los tres puntos (3-0)

El Oviedo se marcha de Vallecas con las manos vacías y la conciencia de haber firmado uno de los peores partidos desde que Guillermo Almada tomó las riendas del banquillo azul. Una derrota contundente (3-0) en un escenario que ya de entrada resultaba indigno (tanto el césped como las circunstancias que rodearon la celebración del encuentro) y que deja a los azules con el agua al cuello en la lucha por la permanencia.

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Porque este partido nunca debió jugarse. La visita del Oviedo al estadio de Vallecas estaba programada para el pasado 7 de febrero, pero el club madrileño decidió cambiar el césped tres días antes, imposibilitando su celebración en la fecha prevista. La Federación y LaLiga, en una decisión que los azules recurrieron sin éxito, fijaron una nueva fecha. El resultado de ese retraso: Pep Chavarría y Pathé Ciss, dos futbolistas del Rayo que habrían cumplido sanción en la jornada original, pudieron alinearse de inicio. Una novatada más para un Oviedo que tampoco supo imponerse sobre el terreno de juego.

El ambiente en las gradas ya anticipaba la tensión. Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, recibió una sonora pitada en el minuto 13, con insultos que inundaron el estadio. En el palco, la frialdad era igualmente elocuente: Martín Presa y el presidente azul, Martín Peláez, no se sentaron juntos como es habitual. Entre ellos, dos asientos vacíos. Los mismos silencios de los despachos, trasladados a las butacas. Es lo que tiene no cogerse el teléfono.

Sobre el terreno de juego, el Oviedo salió con su esquema habitual (cuatro defensas, dos centrocampistas, tres medios y un delantero) con las novedades de Lucas y Colombatto en el once, que daban descanso a Nacho Vidal y Fonseca. El Rayo, más cómodo en un césped indigno pero conocido, tomó el mando desde el primer minuto. Los locales estrellaron un par de disparos en el palo de Aarón antes del descanso, con el portero salvando también un mano a mano tras pisar mal el terreno de juego (el estado del césped, un peligro añadido). Pedro Díaz, el futbolista de La Fresneda, estuvo cerca de inaugurar el marcador con un disparo cruzado a la escuadra que se marchó por muy poco. El gol llegó antes del descanso. Tras un primer disparo de Andrei que detuvo Aarón, el rechace le cayó a De Frutos, que no perdonó a placer. El 1-0 se consumó con la defensa azul completamente desaparecida.

La segunda parte no trajo mejoras. Almada movió el banquillo sentando a Sibo, con amarilla, y a Chaira, que cuajó una primera parte muy deficiente, y dio entrada a Cazorla, ovacionado por la afición vallecana, y a Thiago. Pero la mejoría no llegó. Lucas cometió penalti sobre Álvaro García dentro del área en una acción clara, que el árbitro señaló sin dudar y el VAR confirmó. De Frutos transformó el segundo desde los once metros. Poco después, Thiago perdió un balón en el centro del campo y Álvaro culminó la contra ante Aarón para establecer el 3-0. Dani Calvo intentó tapar sin fortuna.

Las únicas ocasiones azules llegaron al final y de manera tímida: Borbas rozó el palo con un disparo en una esquina del área tras una asistencia de Thiago, y Fonseca tuvo otra oportunidad que tampoco fructificó. Insuficiente para un equipo que no mereció nada en Vallecas.

El Oviedo perdió la batalla en los despachos y la perdió también sobre el césped. Segundo partido en cinco días, y en tres más llega el Espanyol al Tartiere. El mes que viene, en teoría favorable, ya empieza a correr. Pero el tiempo se agota, la plantilla muestra sus límites y la permanencia se aleja partido a partido. Lo que nunca debió ser un partido se convirtió, quizás, en uno de los definitivos de la temporada. Y el Oviedo no estuvo.

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