Si hay una voz autorizada en el vestuario del Espanyol para hablar de la mala dinámica y ofrecer ese positivismo que tanto se echa en falta tras ocho jornadas consecutivas sin ganar, ese es Leandro Cabrera. El futbolista uruguayo se muestra más autocrítico que nunca, pero confía en que el club blanquiazul pueda cerrar la salvación en los próximos cuatro partidos y, de lograrlo, empezar a mirar más hacia arriba.
En una entrevista en 'Pericos Marca', el Lele aseguró estar "trabajando, intentando mejorar día a día para que el equipo entero vuelva a recuperar sensaciones y confianza". No encuentra Cabrera una "explicación lógica" para la mala racha en este 2026, pero "los números son los que son": "Las jugadas te pueden caer en tu lado o no. Y eso también condiciona los partidos a la hora de tener que exponerte o no. Incluso si miras críticamente, sin ir más lejos, el día del Athletic de Bilbao, tranquilamente en el primer tiempo te podrías haber llevado 3 goles. Hubo tres paradores de Dmitrovic y después el equipo sacó la rebeldía, sacó el temperamento y lo dimos vuelta".
Viaja el Espanyol este fin de semana a Elche y después recibe en casa al Real Oviedo antes de visitar al Mallorca en Son Moix: "Ojalá esté la salvación en los próximos tres partidos, que consigamos hacer los 9 puntos. Indiferentemente del rival, obviamente nosotros intentamos ganar siempre. Ahora vienen estos y si fueran otros también intentaríamos que fuera lo más próximo posible". Y, por ese motivo, ante el Elche "solo vale ganar, sea como sea, 100%". "Ahora mismo nos urge muchísimo la victoria, pero creo que el ideal sería volver a vernos identificados y que la gente nos volviera a ver como lo que fuimos todos en la primera vuelta. Pero el objetivo principal es ganar, sin duda", añadió Cabrera.
La mejor fórmula para darle la vuelta a la situación es la autocrítica, esa que el vestuario perico se aplicaba incluso cuando las victorias se sucedían una tras otra: "Nosotros trabajamos siempre de la misma manera. Somos autocríticos y fuimos autocríticos incluso ganando. No solo de puertas para afuera, sino obviamente de puertas para adentro".
Ser superiores ante el Barça perjudicó
Todo empezó a torcerse con el comienzo del año 2026 y en ese primer derbi en el RCDE Stadium, que supuso la primera derrota tras cinco victorias consecutivas: "Venías en buena racha, te veías en buena dinámica... El día del derbi haces un gran partido y al final en dos jugadas te matan, te meten dos goles y se llevan la victoria, pero incluso ese día que empezamos la mala racha, yo creo que el equipo se veía reconocible en todas las fases. No sé cuál ha sido la causa real de esto, pero yo creo que la única solución es trabajar".
Insistiendo en ese encuentro frente al FC Barcelona, Cabrera lo resumió todo a la perfección: "Los elogios debilitan". "Ese partido en concreto nos reafirmó en muchísimas cosas y en muchísimas ideas. Es más, yo creo que perderlo jugando mal, a la larga nos hubiera hecho incluso hasta mejor. Creo que nos vimos tan bien, tan fuertes, tan dominadores ante un equipo de ese nivel, de esa plantilla y de ese presupuesto, que incluso ya vas al día del Levante y, sin estar mal, no estás tan bien. Pasa un poco lo que decía mi gran y querido exentrenador José Bordalás: 'Los elogios debilitan'".
"A mí me dio esa sensación, no sé si la sensación es de ir con la crecida porque tampoco le hemos empatado a nadie aquí. No somos una plantilla del Espanyol de los 2.000 que habían ganado todo o a todos. Pero sí que los elogios muchas veces... debilitan", apuntó el Lele.
Las dudas llegan contra el Girona
¿Y cuándo llegó entonces ese punto de inflexión que trastocó la mentalidad del equipo? Cabrera lo tiene claro: "Contra el Girona. El equipo está bien y se te va el partido de la manera que se te va. Y ahí ya empiezan las dudas, yo creo. Ahí ya empiezas un poco con las dudas. Además es un partido raro, los dos penaltis, pasan muchas cosas".
Ya en lo personal, Cabrera renovó tras alcanzar un mínimo número de partidos disputados en Mestalla y, de lograrse la salvación, seguirá un año más en Cornellà-El Prat: "Estaré el tiempo que el club quiera. Yo estoy encantado, estoy muy feliz de estar acá y, si por mí fuera, estaría hasta el último día. También sabemos que el fútbol no tiene memoria y en el momento que aparezca un león más joven, se va a comer al león más viejo y no pasaría nada. Sinceramente, serían cosas del fútbol y nunca guardaría rencor por algo que es puramente de fútbol".