Si hay una voz autorizada en el vestuario del Espanyol para hablar de la mala dinámica y ofrecer ese positivismo que tanto se echa en falta tras ocho jornadas consecutivas sin ganar, ese es Leandro Cabrera. El futbolista uruguayo se muestra más autocrítico que nunca, pero confía en que el club blanquiazul pueda cerrar la salvación en los próximos cuatro partidos y, de lograrlo, empezar a mirar más hacia arriba.
Leer la noticia completa