En un día con recuerdos gloriosos, el Barça pasó por encima de una comparsa de equipo como el RK Zagreb (46-26) que no tiene absolutamente nada que ver con el que se enfrentó al Dream Team de Valero Rivera en tres finales seguidas de la extinta Copa de Europa con sendos triunfos barcelonistas en 1997, 1998 y 1999. El club ofreció antes del partido esos tres títulos europeos y se igualó el récord de goles (46), que data de 2009 (46-36 al Kolding).
Nada de 'Paco' Cavar, Zlatko Saracevic, Mirza Dzomba y compañía. El colista del grupo y la teórica superioridad azulgrana no hicieron relajarse a los de Carlos Ortega, que empezaron lanzados y realizaron un primer cuarto de encuentro sensacional, con un marcador de 11-2 y Viktor Hallgrimsson erigido en muralla con un 4/6 en la portería.
El esloveno Domen Makuc dirigía la orquesta con maestría y los extremos desbordaban a un cuadro croata que no baja a defender ni por asomo. Aleix Gómez cerró la primera parte con siete goles sin fallo por los seis de seis lanzamientos de Dani Fernández, con tres 'siete metros' transformados por cabeza.
Boris Dvorsek, técnico interino en la ruleta del Zagreb, pidió tiempo muerto y apenas dio instrucciones, con un tono 'pasota' que iba en consonancia con lo que se veía en la pista. 'Ludo' Fàbregas estiró la renta local hasta un sonoro 19-5 (min. 20:59). Ahí el cuadro balcánico exhibió unas briznas de carácter para frenar la hemorragia en los dos lados de la pista.
Primero Topic y después Filip Glavas (bronce en el pasado Europeo con Croacia) acercaron algo a su equipo, que se marchó a los vestuarios 12 goles abajo (25-13). El Barça se quedó a un gol de su récord en una parte en la máxima competición europea (26) y tenía en mente el absoluto del club en Europa (46-36 al Kolding el 17 de octubre de 2009).
El veterano Igor Karacic era una sombra de lo que fue (MVP de una Final Four y dos veces campeón) y los colegiados estonios demostraban que no están ni para arbitrar en la videoconsola. Cometieron varios errores inexplicables en un partido que no pudo ser más plácido. Mal para los dos equipos. Lo peor del partido junto a la actitud del cuadro visitante.
El cuadro balcánico aguantó apenas siete minutos (29-16) antes de ir claudicando aún más a medida que pasaban los minutos. Y gran parte de culpa de la histórica 'paliza' la tuvo un hambriento Petar Cikusa que fue enlazando acciones a cuál más positiva para celebrar su regreso a los Hispanos en una explosión que llevó a los de Carlos Ortega a situarse 43-22 arriba a 7:16 del final.
El récord parecía estar a tiro, pero ahí el equipo sí se relajó y una serie de errores en ataque permitieron al Zagreb acercarse a 44-25 con dos minutos por delante. Al final, gol de portería a portería de Hallgrimsson para cerrar una abultadísima victoria por 46-26 para igualar ese récord de goles del equipo en Europa. Y el Magdeburgo empató en la pista del Wisla Plock (29-29), aunque para ser primeros hay que ganar en Alemania. No cambia nada.