El colectivo It Must Be Love se caracteriza por sus originales acciones de protesta contra la gestión de Peter Lim en el Valencia y por sus iniciativas en defensa del club de Mestalla.
Pero no solo de fútbol vive el hombre. It Must Be Love ha aprovechado su pasión por el Valencia CF para criticar una actuación del gobierno municipal de la capital. En concreto, han protestado, a su manera y de forma original, contra la tala de una serie de árboles situados en la calle Erudito Orellana.
Así, han colocado fotografías de leyendas del último gran Valencia campeón, como Albelda, Ayala o Cañizares, sobre los troncos que han quedado tras la tala con la frase: “A este árbol de falta una copa”. En todas las imágenes los futbolistas portan los trofeos del doblete: la Liga y la Europa League. También figura Dani Parejo con la Copa del Rey del Centenario, el último título logrado por el club. Los impulsores de la protesta sentencian: "Árboles sin copa, fútbol sin raíces, políticos cómplices".
El cartel desgastado como Meriton
Y es que durante los últimos años, It Must Be Love ha revolucionado el movimiento de protesta en el fútbol con su oposición artística a la gestión de Peter Lim como máximo accionista del Valencia. A la plataforma, formada por tres integrantes en torno a los 30 años de edad, que con cordialidad rechazan cada invitación a abandonar el anonimato, le envuelve un aura de misterio, estilo Banksy, que alimenta el factor sorpresa de cada una de sus iniciativas, siempre inesperadas, sorprendentes y talentosas, con una sabrosa mezcla de ironía y memoria militante. Una de sus acciones más llamativas fue en Sagunt. En el llamado «Taller del Alemán», un antiguo concesionario de coches abandonado desde hace décadas, los activistas colocaron en la torre central un gran cartel con el nombre de Meriton, debidamente desgastado y con el mismo aspecto ruinoso que el conjunto del edificio. La metáfora es muy clara: dar a conocer, desde un lugar muy visible con paso de miles de vehículos al día, la imagen de que Peter Lim ha arrasado al Valencia CF y lo ha dejado como el solar de una fábrica abandonada.
«It must be love» hace referencia a uno de los grandes éxitos de los Madness en los años 80 y era la canción que sonaba por la megafonía de Mestalla en el descanso del último partido de la aciaga temporada 1985-86, con el descenso a Segunda División ya consumado. Una anécdota inmortalizada por el escritor Rafa Lahuerta en «La balada del bar Torino» (Llibres de la Drassana) y que se ha convertido en un grito de resistencia. Lo fue en el 86 con la generación de Arias y Fernando y lo sigue siendo en 2021, con José Gayà y Carlos Soler sosteniendo la bandera. Entonces y ahora, seguir al Valencia, como en la canción, «debe ser amor».