En verano de 2025 el nombre de Noah Fernández se convertía en foco de atención en ese mercado cada vez más importante de jóvenes promesas del mundo del fútbol que despuntan en sus selecciones y son capaces de llamar a las puertas de los clubes especializados en dar oportunidades a sus grandes valores. Con solo 17 años, Noah la rompía con Bélgica y ya deslumbraba entre los equipos inferiores del PSV.
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