Daniil Medvedev conquistó el ATP 500 de Dubái de la forma más atípica posible. El ruso se proclamó campeón este sábado sin disputar la final después de que Tallon Griekspoor anunciara su retirada por la lesión muscular sufrida el día anterior.
El neerlandés había firmado una de las historias de la semana al derrotar en semifinales a Andrey Rublev prácticamente sin poder moverse. Durante el primer set sufrió un fuerte pinchazo en los isquiotibiales, pero aun así terminó sacando adelante el partido en dos mangas, en un esfuerzo casi milagroso. Las consecuencias, sin embargo, llegaron horas después: la lesión le impidió competir por el título.
De esta manera, Medvedev levantó el trofeo sin necesidad de pisar la pista central, algo poco habitual en el circuito. Para el ex número uno del mundo supone su segundo título de la temporada y el vigésimo tercero de su carrera.
El ruso atraviesa además un nuevo momento de regularidad tras un periodo complicado. Encadenó seis finales perdidas entre el US Open 2023 y Halle 2025, pero en los últimos meses ha vuelto a encontrar su mejor versión con los triunfos en Almaty, Brisbane y ahora Dubái.
El torneo se cerró además en un contexto tenso en la región. Pese a los ataques de Irán contra bases estadounidenses en Oriente Medio —uno de ellos cerca de Al Dhafra, a poco más de cien kilómetros de la sede— la competición siguió adelante y únicamente quedó pendiente la final de dobles.
Así, sin raqueta ni peloteo final, Medvedev sumó un nuevo título a su palmarés en una de las resoluciones más extrañas que se recuerdan recientemente en el circuito ATP.