El tramo final de liga vaticina una salvación cargada de emociones fuertes. Mientras la parte alta de la tabla está prácticamente vista para sentencia, hasta ocho equipos cruzan los dedos y suspiran con fuerza para no hundirse entre las tres posiciones que ponen rumbo hacia la Segunda División. Algunos lo tienen a tiro de piedra. Otro deberán remar sin descanso hasta el último instante. Pero la permanencia de la temporada 25/26 será recordada por convertirse en una batalla titánica por mantenerse en la élite del fútbol español.
Osasuna será el primer obstáculo a batir. Y por muchas cábalas que haya a su alrededor, los pupilos de Luís Castro irán partido a partido sin importar lo que pase en otros campos, aun sabiendo que en la jornada que se avecina existirán rivales directos que se dejarán puntos por el camino. Mientras, el Levante se centra en sí mismo con idéntica mentalidad a la que llegan al tramo final de temporada: se juega para ganar, sin importar el rival ni el escenario.
Con 33 en su casillero, y quedando 4 partidos para el final, los granotas aspiran a un máximo de 45 unidades que sí garantizarían la salvación, aunque no por mucho. No obstante, en esa marca sobrevivió a la permanencia más cara del siglo: pasó en 2011 y la consiguió en Mestalla en la penúltima jornada, desatando la locura en la afición y en un equipo que no solo hizo historia, sino que dinamitó todos los pronósticos. Deportivo de La Coruña, con 43, bajó a los infiernos y Mallorca, con 44, salió airoso.
El Levante arrancó su regreso a Primera División sabiendo que su escalada hacia la salvación sería ardua y estaría llena de piedras en su trayecto. Sin embargo, el umbral de 40 puntos que aseguran la estancia en la máxima categoría ha quedado totalmente desfasado. Entre el penúltimo clasificado y el que ocupa la duodécima posición hay seis unidades de diferencia. A falta de 12, todo puede pasar y nadie está a salvo de la quema.
Nadie se rinde en Orriols
Pese a ello, en Orriols, después de todo el sufrimiento y lo mucho que lucharon por volver a Primera División, se niegan a caer a los infiernos, y se aferran al espíritu de su gente y de su equipo, tan combativo y entregado como su afición, para repetir experiencia en la categoría donde compiten los mejores. Si ya pasó en la temporada 2010/11, el Levante está dispuesto a repetir la heroicidad 15 años después.