La selección francesa todavía no ha debutado en el Mundial 2026 y ya tiene una cuestión delicada sobre la mesa. Según desveló el diario francés L'Équipe, varios internacionales han trasladado a la Federación Francesa de Fútbol su desacuerdo con el sistema de entradas previsto para familiares y acompañantes durante el torneo.
De acuerdo con esta información, el conflicto estalló durante la visita del presidente de la FFF, Philippe Diallo, a la concentración de los Bleus. El dirigente comunicó a la plantilla que cada futbolista dispondrá de ocho entradas, aunque únicamente dos serán gratuitas. Las seis restantes deberán ser abonadas por los propios jugadores, una medida que no ha sido bien recibida dentro del vestuario.
Los internacionales consideran insuficiente el cupo asignado, especialmente teniendo en cuenta el elevado número de familiares y personas cercanas que tienen previsto desplazarse a Estados Unidos para seguir al equipo durante la competición. La obligación de pagar la mayoría de los billetes ha provocado el descontento de una plantilla que esperaba una mayor flexibilidad por parte de la Federación.
No es el único asunto que ha generado conversaciones entre la Federación y el vestuario en las últimas semanas. El reparto de las primas vinculadas al Mundial también ha sido objeto de discusión, aunque desde la cúpula federativa se ha intentado rebajar públicamente cualquier sensación de conflicto. En ese sentido, todo apunta a que las negociaciones van por buen camino y habrá acuerdo entre la plantilla y la federación.
Mientras Didier Deschamps ultima los detalles de la preparación mundialista, Francia trata de cerrar un asunto extradeportivo que ha irrumpido con fuerza en la concentración. A pocos días de que empiece el campeonato, la gestión de las entradas para el entorno de los jugadores se ha convertido en el primer foco de tensión alrededor de los 'Bleus'.