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De DeJulius a Chris Thomas: los divorcios más sonados del UCAM Murcia CB en su historia

El caso David DeJulius tiene muy pocos precedentes en las cuatro décadas de historia del UCAM Murcia CB. Han sido pocos los jugadores que se han marchado en conflicto con el club. El base estadounidense, además, es el primero que lo hace teniendo contrato en vigor y sin negociar con la entidad su salida. La lista no es muy amplia, pero sí que cuenta con nombres propios. Hasta este verano, el más sonado había sido el de Chris Thomas. Pero también figuran jugadores como Augusto César Lima, quien se marchó después de renovar un mes antes su contrato, aunque en su caso fue pagando su cláusula de salida, el argentino Marcos Delía o de dos murcianos, Fabián Flores, que el verano pasado cogió las maletas para irse a la NCAA rompiendo unilateralmente su contrato, o Izan Almansa, que cuando tenía 14 años, de espaldas al club, se marchó al Real Madrid.

El caso DeJulius, que está en los tribunales por firmar un contrato con el Besiktas teniendo compromiso con el UCAM Murcia hasta 2028, según ha asegurado la entidad, y tardará aún en resolverse. Los servicios jurídicos del club han interpuesto demandas en el juzgado de Lo Social y ante la FIBA. Se trata de un caso complejo, que se ha dado muy pocas veces en el baloncesto, aunque sí con varios precedentes sonados en el fútbol. Es el BAT, el organismo de la FIBA que resuelve disputas contractuales entre jugadores y clubes, el que debe resolver el litigio antes de que comience la próxima temporada.

Hasta antes de este verano, la lista negra de la afición la encabezaba Chris Thomas, un base que jugó dos temporadas en Murcia. En la segunda de ellas, después de la marcha de Polaris World como patrocinador, fue cuando estalló la situación. Era la campaña 2008-2009. Los problemas comenzaron ya en enero. El jugador de Indianapolis con pasaporte polaco era el base titular en uno de los cursos con mayores apreturas económicas del club. Fue el 5 de enero de 2009 cuando comenzaron los problemas. Los cincos jugadores de la plantilla con origen estadounidense, Thomas, Chris Moss, Jesse Young, Lamont Barnes y Taquan Dean, dieron un ultimátum. Anunciaron que dejarían de entrenar el 14 de enero si el club no les abonaba los 300.000 euros que le adeudaba en concepto de derechos de imagen. El resto de pagos estaban al día, pero no así por ese concepto. Pero unas horas después, Dean y Thomas cambiaron de opinión y no acudieron a un entrenamiento. Rompieron el acuerdo de esperar una semana más. La situación se tensó, pero en la sesión de tarde de ese 7 de enero sí que aparecieron al abonar el dinero adeudado el club. Las aguas volvieron a su cauce, pero lo peor estaba aún por llegar.

El equipo llegó a la última jornada de liga con la necesidad de ganar en Zaragoza para lograr la salvación. Y seis días antes del encuentro en el Pabellón Príncipe Felipe saltó la bomba. Thomas se negó a pasar un control médico que el club pretendía hacerle al conocer que había estado en contacto con una amiga a la que se le había detectado mononucleosis. Paco Guillem, el director deportivo, precisó que el base le llamó para conocer si en esos análisis se podría detectar consumo de alcohol o estupefacientes. Eso fue un sábado por la noche, y el lunes siguiente, Thomas no se presentó en el entrenamiento y anunció que no volvería hasta que el club le abonara una cantidad de los derechos de imagen pendiente, unos 150.000 euros. El entrenador, Manolo Hussein, le descartó para el partido desde el primer momento: «No es digno de estar en este equipo», sentenció el canario pese a que perdía a su base titular para el partido más trascendental. En Zaragoza se la tuvo que jugar con el murciano Marco Gaona y Nenad Mijatovic, quien se había quedado fuera de la convocatoria en los últimos encuentros. Y el equipo se salvó gracias a una actuación sobresaliente del director de juego de Abanilla.

Años después, en enero de 2019, el pívot Marcos Delía decidió abandonar el equipo para fichar por el Joventut a mitad de temporada. Fue una salida inesperada que originó un cisma que el entonces entrenador, Javi Juárez, escenificó públicamente. El equipo estaba en una situación comprometida en la ACB, no así en las Basketball Champions League, donde era líder de su grupo. De hecho, la situación se volvió más crítica y acabó con la destitución del hoy técnico del conjunto U22 del Real Madrid y el fichaje de Sito Alonso tras una derrota en el Palacio ante el Andorra. «Marcos era capitán y no debería haber abandonado el equipo en un momento como éste, cuando lo estamos pasando mal y sufriendo. Me ha dolido especialmente la marcha de un jugador que llegó desde Argentina, que ha sido bien recibido durante dos años y medio en Murcia, y aquí se ha podido hacer un nombre cuando otros que no han tenido tanta confianza por mi parte, se han partido el pecho. Se va por estar mal asesorado. Todos cometemos errores, pero me gustaría que no volviera a cometer un error como este, abandonando a sus compañeros siendo capitán», dijo el madrileño en una rueda de prensa.

Otro caso se vivió en 2022, aunque con matices. En abril, el UCAM Murcia anunció a bombo y platillo que Augusto César Lima, quien acaba de firmar con el Panteras Aguascalientes de México, renovaba su contrato hasta 2024. «Mi idea es retirarme en el UCAM Murcia», dijo. Pero un mes después, el brasileño abonó su cláusula de rescisión para conseguir su carta de libertad, desmontado la planificación que tenía ya perfilada el club. «No es fácil tomar esta decisión. Ha sido personal y por cosas mías», se limitó a decir. El pívot acabó firmando por el Unicaja de Málaga.

Otros casos son los de dos murcianos. El primero fue Izan Almansa. El club mimó al jugador, consciente de la gran calidad que atesoraba. Pero en una maniobra de su entorno, de un día para otro, acabó firmando con el Real Madrid en 2019, cuando era cadete. Y el otro es Fabián Flores, el pívot de Alcantarilla que el pasado verano rompió su contrato unilateralmente aprovechando un vacío legal para irse a la NCAA. Los derechos del jugador en ACB, por cierto, pertenecen al UCAM Murcia, por lo que en caso de volver a España en un futuro, tendrá que negociar con la entidad.

El extécnico ayudante Francis Sánchez, un caso aparte

Caso aparte merece Francis Sánchez, quien fue ayudante de Fotis Katsikaris y de Óscar Quintana. El malagueño trabajó durante un año y medio en la entidad, que le dio todas las facilidades necesarias cuando se conoció que su hija contrajo una enfermedad. Recibió numerosas muestras de cariño e incluso gestos de los equipos de cantera. «No tengo palabras para esto. Eternamente UCAM Murcia. No tenemos palabras para agradecer esto que estás haciendo. Mi familia y yo seremos eternamente de Murcia», escribió en su cuenta de la red social X. En enero de 2017 fue despedido a la misma vez que Óscar Quintana. Y en ese momento comenzó su acoso y derribo al club desde la misma cuenta. Mensajes ofensivos contra la entidad, la ciudad y el entonces capitán, José Ángel Antelo, desataron el enfado de los aficionados universitarios, que lo incluyeron en su lista negra. En la actualidad, pese a que hace ya nueve años de ese despido, sigue acordándose de Murcia, pero solo cuando el equipo sufre una derrota, o como no hace muchos días, al conocerse la salida de DeJulius. «Os merecéis eso y que os lo hagan más @UCAMMurcia. Jajajaja», escribió.

Fuente original: www.sport.es →