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El CD Tenerife rinde honores a la mayor de sus leyendas

El gesto de respeto y honor que el tinerfeñismo brindó ayer a Alberto Molina Navarro queda para siempre. Las nuevas y futuras generaciones blanquiazules deben saber que hubo una vez un fornido y excelente central que lució el dorsal cinco del representativo –número coincidente con la puerta que ahora lleva su nombre– y que vistió la camiseta del club más veces que nadie: 413. Justamente el bautismo de uno de los accesos centrales del Heliodoro Rodríguez López valdrá para que nadie le olvide. Y para que todo aquel que desconozca su legado pueda preguntarse y consultar quién fue Molina. Una figura indispensable y que reboza identidad, bondad y valores.

El tributo del Tenerife le llega en vida (acaba de cumplir 83 años) y en un momento donde los achaques de la salud le impiden ser plenamente consciente de la admiración que despierta su trayectoria, incólume. Pero cuenta su hija Nieves que sí se acuerda de los años gloriosos y del pasado feliz. «Solo cometí un error, que fue nacer en Las Palmas», solía decir en tono jocoso cuando se le preguntaba por sus orígenes. Tinerfeñista hasta la médula, Molina construyó una carrera extraordinaria y que pudo ser todavía mayor si le hubiesen respetado las lesiones.

«Tengo tres equipos: el Tenerife, el Tenerife y el Tenerife», acostumbra a decir. Ayer le veneraron y felicitaron algunos otros ilustres: José Juan Gutiérrez, Toño Hernández, Cristo Marrero y por supuesto Felipe Miñambres, presidente de un club que ahora respeta y honra su pasado. Que aplaude a sus héroes. Capitanes blanquiazules y canteranos (Maikel Mesa, César, Fran Sabina o Dani Fernández, entre otros muchos) fueron desfilando hasta donde estaba el gran protagonista de la tarde para fundirse con él en un abrazo, rendirle pleitesía y presentarle sus respetos. Entre los presentes también Álvaro Cervera, Roberto Perera o Aitor Sanz, el hombre llamado a relevar al gran Molina en el primer puesto del escalafón blanquiazul. Si el aguerrido defensa paró el contador en 413, el del centrocampista madrileño sigue en funcionamiento y va por los 405 partidos.

Tomó la palabra el homenajeado, feliz. Le invitó a dirigirse a los invitados Juan Galarza, responsable de proyectos históricos del representativo, y entonces Molina acertó a decir que él nació en Gran Canaria pero dejó a Las Palmas a un lado. Él es «de Tenerife y del Tenerife», celebró ante la emoción de sus familiares y amigos.

Felipe Miñambres, en nombre del club, subrayó que la determinación del consejo de administración hace justicia a un hombre que, pudiendo haber jugando en Primera y de la mano de alguno de los grandes, puso siempre «lo blanquiazul por delante».

A sus recién cumplidos 83 años de edad, Alberto Molina Navarro (Las Palmas de Gran Canaria, 7 de abril de 1943) es el futbolista con más partidos oficiales disputados en los más de 103 años de historia del CD Tenerife. Durante las 13 temporadas en las que defendió los colores blanquiazules, a partir de su incorporación en agosto de 1963, sumó 413 encuentros.

Al cerrar su carrera deportiva, el 25 de agosto de 1976 le fue tributado un partido de homenaje, ante la UD Las Palmas, su club de procedencia. En los prolegómenos, el entonces presidente del club, Julio Santaella, le impuso la Insignia de Oro y Brillantes del CD Tenerife. Asimismo, el presidente de la Federación Tinerfeña de Fútbol, Vicente Álvarez Pedreira, le hizo entrega de la Medalla de Oro al Mérito Deportivo.

En abril de 2021, con ocasión de su 78 cumpleaños, recibió el título de Leyenda Blanquiazul. Además, el 14 de marzo de 2023 participó de la recepción ofrecida por el Rey a una representación del club, con motivo de su centenario.

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