La conexión Sadiq-Ramazani ha revitalizado al Valencia CF. La sociedad formada por Umar y Largie con denominación de origen Almería ha impulsado al equipo en 2026. Si el equipo ha abierto una brecha de cinco puntos con respecto a los puestos de descenso a segunda división es buena parte gracias a ellos. El delantero y el extremo han ganado protagonismo en el equipo hasta convertirse en titulares indiscutibles para Carlos Corberán. El impacto de la pareja en el juego ofensivo del equipo es mayúscula. Juntos han conseguido ganarse al entrenador, a sus compañeros y, por supuesto, a la afición falta de ídolos durante los últimos años. El Valencia se aferra a ellos.
No es para menos. La dupla Sadiq-Ramazani ha conseguido devolverle la sonrisa al equipo en fase ofensiva. Se buscan y se encuentran. Juntos formaron una sociedad fructífera en el UD Almería. Ahora, años después, repiten la fórmula en la entidad de Mestalla. La química, el entendimiento, el positivismo y las ganas de tirar la puerta abajo han calado. Juntos son mejores porque hablan el mismo idioma del fútbol y se complementan. La sociedad funciona porque se complementan. Sadiq fija centrales, descarga de espaldas y ataca el área con potencia. Ramazani interpreta los movimientos ya sea dentro o por fuera, ataca el espacio con velocidad y aparece con instinto en el momento justo. Cuando uno recibe, el otro ya está corriendo. Cuando uno cae a banda, el otro pisa el área. Así han llegado muchos de los últimos goles del Valencia. Hasta siete llevaron sus firmas.
El primer chispazo juntos se produjo el 15 de enero en los octavos de final de la Copa. Ambos fabricaron el 0-2 al Burgos. Desde entonces, Sadiq marcó contra el Athletic (también en Copa) y frente al Levante UD y ha provocado los dos penaltis contra el Villarreal y Osasuna transformados por Ramazani. El extremo, por su parte, explotó a mediados de enero cuando su nombre todavía estaba en la rampa de salida del mercado de invierno, además de la asistencia de El Plantío, con cuatro goles frente al Espanyol, Levante, Villarreal y Osasuna, tres de penalti asumiendo la responsabilidad por encima de jugadores de mayor jerarquía. En total, han producido siete goles. Y lo más importante, esos siete tantos se traducen en clave Liga en 5 puntos (el equipo habría empatado contra Espanyol 2-2, Levante 0-0 y Osasuna 0-0), los mismo puntos que separan al Valencia de los puestos de descenso.
Doble ovación
El impacto de la sociedad Sadiq-Ramazani va más allá de los números. La pareja ha convertido el juego del equipo en más vertical y directo y ha acelerado el habitual ritmo lento del equipo. Su energía es contagiosa hasta el punto de haber conseguido ilusionar a la afición. Uno y otro fueron despedidos con aplausos cuando fueron sustituidos por Corberán.