Las palabras de Ferran Torres y Pedri en 'El Hormiguero' no han pasado desapercibidas en el entorno culé. El pasado lunes 23 de febrero, ambos jugadores desvelaron en el programa de Antena 3 detalles reveladores sobre la estricta disciplina impuesta por Hansi Flick en el FC Barcelona.
Esta temporada, el equipo ha experimentado una transformación absoluta, no solo táctica, sino también en lo mental y organizativo. El rigor del técnico alemán ha calado hondo en la Ciutat Esportiva Joan Gamper. Los resultados en el campo son brillantes, pero el verdadero secreto del éxito reside en una disciplina inquebrantable que no hace excepciones: afecta por igual a las vacas sagradas y a los canteranos más jóvenes.
En la entrevista, Pedri y Ferran explicaron que el sistema de sanciones ha cambiado radicalmente. Si en el pasado curso los retrasos se castigaban con la exclusión directa del siguiente partido (como le ocurrió a Jules Koundé, entre otros), ahora Hansi Flick ha optado por multas económicas elevadas.
Así lo confirmó el centrocampista canario, mientras Ferran Torres precisó que las sanciones pueden rondar los 40.000 euros, especialmente en casos graves como llegar tarde el día de partido. Ferran bromeó sobre la rigidez del horario: "No me imagino cuánto dinero sería 20 minutos tarde… Ya le puedes pasar una foto de un ibuprofeno", dijo entre risas, dejando claro que para Flick cualquier retraso, por mínimo que sea, supone una penalización.
"Ahora nadie llega ni un segundo tarde"
El tema trascendió hasta la rueda de prensa previa al partido contra el Villarreal del sábado 28 de febrero (16:15 h). Preguntado por las multas, Hansi Flick no dudó en bromear y desvelar el origen de la medida actual. Admitió que el anterior sistema le generaba un estrés enorme: "Era difícil para mí. Me estresaba muchísimo mirando el reloj, contando los segundos que quedaban… 45 o 60 segundos antes de que empezara el entrenamiento. Era una presión también para mí, porque tenía que tomar la decisión de que, independientemente de quién fuera, no iba a jugar".
Para resolver esta encrucijada, el entrenador alemán delegó la responsabilidad en los capitanes: "Hablé con ellos para que decidieran. Hasta ahora nadie ha llegado ni un segundo tarde. Fue la decisión correcta". Todo apunta a que esta fórmula intimidante funciona a la perfección.
El bolsillo duele mucho, y los 'soldados' de Flick no parecen dispuestos a vaciar la cartera. El técnico tiene claro que acertó con el cambio, y los resultados, tanto en puntualidad como en el césped, le están dando la razón como de costumbre.